11, 12, y 13.
#11: Irresistible.

–Yo también tengo problemas, ¿Sabes? –inició, como animándome, pero seguía escondiendo mi rostro–. Solo que yo fui cobarde, huí de ellos, en vez de enfrentarlos.
No respondí, solo hubo un largo silencio.
–¿No me tienes confianza o...?
–No es eso –afirmé, aflojando un poco las piernas, pero con mi rostro aún pegado a ellas–. No sé por donde empezar...
–¿Tus padres?¿Charlotte?¿Un chico?¿Gabe?
Levanté mi rostro, estirando y dejando caer mis piernas sobre el pasto, y lo miré.
–Un chico... y Charlotte, tal vez –me encogí de hombros.
Le agradecí por estar aquí y le pregunté si tienía el tiempo suficiente como para contarle todo. Él asiente y aclaro la garganta, después las palabras fluyen dejando salir todo lo que he guardado durante algunos meses.
«Después de todo es bueno poder decirle esto a alguien -pienso-, y qué mejor que a alguien como Justin».
–No creo que valga la pena –respondió, después de mi largo relato.
«¿Es en serio? ¿Es todo lo que piensas decir, Justin?» digo para mi mientras lo miro seriamente, como indignada.
–Digo, te entiendo –aclaró rápidamente, dándose cuenta de su reacción–. Pero, ¿Crees que vale la pena atormentarse por alguien de ese tipo? Ya fue, y menos mal que pudiste darte cuenta antes de que fuera...
–Demasiado tarde –terminé la frase–. Ya lo era, Justin, ya lo quería.
–¿Piensas seguir leyendo las cartas?
Bajé la cabeza, y sé que es algo tonto seguir leyendo aquello, siendo que se supone que tendría que ignorarlo, seguir mi vida, hacerle saber que no gastaré mi tiempo en él.
Sin embargo, ya empecé a leerlas, y quiero saber a que me llevarán.
Asentí lentamente, entonces el me miró con una cara de "¿En serio?".
–Oh, bueno, Justin... –siseé–, es que... ¡Ah! tengo que leerlas, tengo que saber que es lo que el me quiere dar a entender.
–¿Tienes o quieres?
–¿Es esto un interrogatorio? –alcé una ceja, el rió con su vista centrada en el pasto.
–Lo siento.
–No importa –me encogí de hombros-.
–¿Te parece si vamos a otra parte?
–¿Dentro? oh, quieres comer..
–No, no, bueno, si –negó haciendo un gesto con las manos–.Fuera de aquí, es que, no sé si lo has notado... pero las amigas de Carlee me miran tan...acosadoramente.
Lo miré; su voz parecía tan inocente. Dios, ¿a caso no estaba acostumbrado a ese tipo de miradas? Por un momento me pregunté si habría notado antes alguna de las mías...
Reí para mí y él volteó.
–Claro, vamos –reí y el tomó mi mano para ayudarme a levantarme. Miré sus ojos y oh, ¿Cómo resistirse a esa mirada?
#12: Vergüenza.

–oh, dios, ¿Cómo pudiste hacerlo? Justin, ¡qué verguenza! –dije tapando mi rostro con ambas manos.
escuché como se carcajeaba.
–¿Dijiste que lo hiciera, no?
–¡Era sarcasmo! –me quejé, su cara de diversión–. ¡Sar-cas-mo!
–Ay, ya, bueno. ¿Que puede pasar? nadie nos conocía.
–Ahí estaba...
–¿Quién?
–No, nadie –negué con la cabeza.
¿Que qué fue lo que pasó? esto:
Caminamos un poco hasta toparnos con "T.G.I Friday's". Justin mencionó que tenía hambre, así que entramos. Nos sentamos en una de las pocas mesas vacías que quedaban, estaba lleno y bueno, era viernes; ¿Qué esperaba?
Justin pidió su orden y yo lo miré comer, no tenía hambre, había comido en casa de Chaz. Moví los hielos que flotaban sobre la coca-cola, con el popote, mientras que él daba la última mordida a su hamburguesa con doble queso y doble carne. De solo verla se me quitaron las ganas de pedir un postre, no porque no me gustaran, pero estaba llena y ah, ¿Cómo cabía eso en el estómago de Justin? ¡Era enorme! Bueno, sí, supongo que era porque él tenía hambre y yo no.
–Oh, esa hamburguesa, estaba tan... deliciosa –reí–. ¡Tenemos que venir mas seguido!
Ok, lo había dicho. No era un "tengo", era un "tenemos". Tenemos, tenemos, tenemos. ¿Era una invitación? Que alguien me despierte...
–Claro –dije, instintivamemte–, cuando quieras...–titubée, una sonrisa se dibujo en su rostro.
Quería seguir contemplando sus ojos miel pero su mirada me íntimidaba, me ponía nerviosa. Bajé la vista y me concentré en el mantel de la mesa, a rayas blancas y rojas -colores típicos del lugar-, después hubo un largo silencio.
–¿Algo más? –preguntó el mesero y ¡Oh, gran casualidad! Era él...¡Él!
Claro, como pude olvidarlo. TGI Friday's...por algo -alguien- venía seguido para acá, antes, ¿no? Exacto, por él, Jared.
Levanté mi rostro y lo miré, sonrió aún más al reconocerme, pero no dijo nada.
–No, así está bien, gracias -respondió Justin alzando una ceja.
–De nada, espero que el lugar sea de su agrado –volvió a sonreír, sus ojos verdes me miraron por última vez en el día y se retiró.
–¡Buenas noches! –dijo una efusiva voz por el micrófono, en un lugar del restaurant no muy cercano–. ¡Hoy-es-viernes! –agregó con un acento extraño, gracioso–. ¿Saben que significa? ¡Karaoke!
Se escucharon los aplausos, los gritos, los había olvidado, hace tiempo que no venía.
–Ariana... -murmuró Justin.
–Si, ¿que pasa?
–Hay karaoke...–murmuró con una sonrisa.
–Ajá...¿y?
–Nunca te he escuchado cantar –reí.
–ah, ya, quieres que cante –asintió–. Si, claro, Justin. Ve y diles que quiero cantar –dije en tono sarcástico, sabía que me daba vergüenza.
–¿¡Quién-quiere-cantar!? –ese señor tenía una voz tan...no sé, parecía conductor de un reality show, separaba las palabras.
–¡Ella! ¡Acá! ¡Ella! –gritó Justin.
No, espera, ¡Callate Bieber!
Demasiado tarde, Justin ya me estaba empujando en dirección al pequeño escenario.
#13: Perdida.

Perdida. Perdida en un mundo donde ni siquiera sé quien soy yo.
¿Creer en alguien? ¿En quién, si todos terminan mintiéndome? ¿En quién? No es que yo sea una santa, no, pero, ¿Mentirme de esa forma? ¿Para qué? Nesitaba explicaciones, buenas, coherentes. ¿Explicaciones, o pretextos? Muchas preguntas a la vez...
Llegué a su casa. Toqué el timbre una, dos, tres veces; ninguna señal de movimiento. Esperé un poco y por un momento pensé que sus papás se enojarían por llegar tan temprano, pero que mas daba, ya estaba aquí.
La puerta se abrió lentamente.
–Diablos, Ariana, ¿Te caíste de la cama? –dijo en cuanto me vio. Llevó una mano a su rostro, intentando despertar.
–Se podría decir que no dormí nada –respondí, secamente–. ¿Puedo pasar?
–Claro, pasa –acomodó la blusa de su pijama y cerró la puerta. Me senté en uno de los sillones–. Y...¿que pasa? ¿eres sonámbula? ¿tomaste mucho café de nuevo?
–¿Por qué lo hiciste, Charlotte? ¿Por qué?
–¿De que hablas? –preguntó, confundida–. Ariana te dije que no tomarás de ese café...
–¡NO ES EL CAFÉ! –grité, exhaltada–. Lo sé todo. Tu, William, la fiesta, lo sé ¡todo! –repetí.
Su cara, su cara pasó de estar dormida a estar totalmente sorprendida, descubierta.
–Yo...
–Tú, ¡Te acostaste con el! Charlotte, sabías que lo quería, ¡y me mentiste!
–¡Estaba ebria!
–¿Y con eso te justificas? –pregunté, enojada–. ¡Sabías que iba a ser la mejor noche para mi, y la arruinaste! Y yo que pensaba que había sido Johanna. Te sentiste aliviada cuando te dije que pensaba que había sido ella, ¿cierto? ¡Porque no te había descubierto!
–Por dios, ¡Callate! ¡Yo también lo quería!
–¡Y el me quería a mi! ¡Te entromestiste en nuestra relación!
-Ni siquiera eran novios, ¿Como estabas tan segura de que el te quería a ti, eh? –reclamó.
–¿Crees que no tengo tus mismas oportunidades? –bufé–. Lo sé, Char, tu eres la alta, bonita, coqueta. Yo soy la tímida, la rara, "linda e inocente" –repetí las dos palabras con las que Gabe me describió un día–. ¡Pero él me quería! ¡Y para colmo te hacías llamar mi mejor amiga!
#flashback.
La mejor fiesta de todas, sin duda. William me había invitado porque según él era la «ocasión perfecta» para decirme 'algo muy, muy importante'. Sabía a que se refería y estaba nerviosa, ¿Y como no estarlo? era tan perfecto...
Me senté junto a Cindy -una amiga- cuando él dijo que iba por algo de tomar, después de unos minutos ella se fue y yo me quedé esperándolo, no llegaba.
–Oh, Rachel –dije, tomando su hombro. Ella volteó hacia mí con esa sonrisa típica de ella, parecía que siempre estaba feliz.
–¿Sí?
–¿Dónde está el baño? –pregunté tímidamente, apenas y la conocía.
–Oh, si. Subes las escaleras y sigues el pasillo de la izquierda, hasta el fondo, al lado del cuarto de la puerta rosa.
–Gracias.
Seguí sus señas, la casa era grande, enorme. Llegué al fondo del pasillo, tal y como ella dijo. Miré la puerta rosa y dudé, ¿Dijo 'en la puerta rosa'? o ¿'al lado de la puerta rosa'? Rayos, había mucho ruido, no lo recordaba. Opté por abrir la puerta rosa, ¿qué más daba? Si no era aquí entonces el baño estaba al lado.
Giré la perilla y empujé la puerta, me arrepentí de aquello...
Ahí estaban ellos, Will y Charlotte, besándose desnudos sobre la cama de Rachel. Claro, en ese entonces yo no sabía quien era la chica, ya que se cubrió...
Will me miraba mientras todo se rompía dentro de mi, mientras las lágrimas salían sin control. Me miraba, lamentándose. Pude escuchar mi nombre repetidas veces antes de bajar las escaleras, pero huí. Si pensaba que esa era la mejor fiesta de todas ahora era la peor.
No quería explicaciones ni pretextos, no tenía ganas de nada.
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hola, ¿Me recuerdan? 2 semanas sin subir...mátenme(?) lo siento, no tenía nada de inspiración, nada, na-da :| además salí de vacaciones, si, yo sé que dije que iba a tener mas tiempo pero estuve sin tecnología. bueno, recompensa, 3 capítulos, espero que les gusten y perdón de nuevo :)













