one and only.

11, 12, y 13.

#11: Irresistible.



–Yo también tengo problemas, ¿Sabes? –inició, como animándome, pero seguía escondiendo mi rostro–. Solo que yo fui cobarde, huí de ellos, en vez de enfrentarlos.


No respondí, solo hubo un largo silencio.


–¿No me tienes confianza o...?

–No es eso –afirmé, aflojando un poco las piernas, pero con mi rostro aún pegado a ellas–. No sé por donde empezar...

–¿Tus padres?¿Charlotte?¿Un chico?¿Gabe?


Levanté mi rostro, estirando y dejando caer mis piernas sobre el pasto, y lo miré.


–Un chico... y Charlotte, tal vez –me encogí de hombros.


Le agradecí por estar aquí y le pregunté si tienía el tiempo suficiente como para contarle todo. Él asiente y aclaro la garganta, después las palabras fluyen dejando salir todo lo que he guardado durante algunos meses.


«Después de todo es bueno poder decirle esto a alguien -pienso-, y qué mejor que a alguien como Justin».


–No creo que valga la pena –respondió, después de mi largo relato.


«¿Es en serio? ¿Es todo lo que piensas decir, Justin?» digo para mi mientras lo miro seriamente, como indignada.


–Digo, te entiendo –aclaró rápidamente, dándose cuenta de su reacción–. Pero, ¿Crees que vale la pena atormentarse por alguien de ese tipo? Ya fue, y menos mal que pudiste darte cuenta antes de que fuera...

–Demasiado tarde –terminé la frase–. Ya lo era, Justin, ya lo quería.

–¿Piensas seguir leyendo las cartas?


Bajé la cabeza, y sé que es algo tonto seguir leyendo aquello, siendo que se supone que tendría que ignorarlo, seguir mi vida, hacerle saber que no gastaré mi tiempo en él.

Sin embargo, ya empecé a leerlas, y quiero saber a que me llevarán.


Asentí lentamente, entonces el me miró con una cara de "¿En serio?".


–Oh, bueno, Justin... –siseé–, es que... ¡Ah! tengo que leerlas, tengo que saber que es lo que el me quiere dar a entender.

–¿Tienes o quieres?

–¿Es esto un interrogatorio? –alcé una ceja, el rió con su vista centrada en el pasto.

–Lo siento.

–No importa –me encogí de hombros-.

–¿Te parece si vamos a otra parte?

–¿Dentro? oh, quieres comer..

–No, no, bueno, si –negó haciendo un gesto con las manos–.Fuera de aquí, es que, no sé si lo has notado... pero las amigas de Carlee me miran tan...acosadoramente.


Lo miré; su voz parecía tan inocente. Dios, ¿a caso no estaba acostumbrado a ese tipo de miradas? Por un momento me pregunté si habría notado antes alguna de las mías...

Reí para mí y él volteó.


–Claro, vamos –reí y el tomó mi mano para ayudarme a levantarme. Miré sus ojos y oh, ¿Cómo resistirse a esa mirada?


#12: Vergüenza.

 


–oh, dios, ¿Cómo pudiste hacerlo? Justin, ¡qué verguenza! –dije tapando mi rostro con ambas manos.


escuché como se carcajeaba.


–¿Dijiste que lo hiciera, no?

–¡Era sarcasmo! –me quejé, su cara de diversión–.  ¡Sar-cas-mo!

–Ay, ya, bueno. ¿Que puede pasar? nadie nos conocía.

–Ahí estaba...

–¿Quién?

–No, nadie –negué con la cabeza.


¿Que qué fue lo que pasó? esto:


Caminamos un poco hasta toparnos con "T.G.I Friday's". Justin mencionó que tenía hambre, así que entramos. Nos sentamos en una de las pocas mesas vacías que quedaban, estaba lleno y bueno, era viernes; ¿Qué esperaba?


Justin pidió su orden y yo lo miré comer, no tenía hambre, había comido en casa de Chaz. Moví los hielos que flotaban sobre la coca-cola, con el popote, mientras que él daba la última mordida a su hamburguesa con doble queso y doble carne. De solo verla se me quitaron las ganas de pedir un postre, no porque no me gustaran, pero estaba llena y ah, ¿Cómo cabía eso en el estómago de Justin? ¡Era enorme! Bueno, sí, supongo que era porque él tenía hambre y yo no.


–Oh, esa hamburguesa, estaba tan... deliciosa –reí–. ¡Tenemos que venir mas seguido!



Ok, lo había dicho. No era un "tengo", era un "tenemos". Tenemos, tenemos, tenemos. ¿Era una invitación? Que alguien me despierte...

–Claro –dije, instintivamemte–, cuando quieras...–titubée, una sonrisa se dibujo en su rostro.

Quería seguir contemplando sus ojos miel pero su mirada me íntimidaba, me ponía nerviosa. Bajé la vista y me concentré en el mantel de la mesa, a rayas blancas y rojas -colores típicos del lugar-, después hubo un largo silencio.


–¿Algo más? –preguntó el mesero y ¡Oh, gran casualidad! Era él...¡Él!

Claro, como pude olvidarlo. TGI Friday's...por algo -alguien- venía seguido para acá, antes, ¿no? Exacto, por él, Jared.

Levanté mi rostro y lo miré, sonrió aún más al reconocerme, pero no dijo nada.

–No, así está bien, gracias -respondió Justin alzando una ceja.
–De nada, espero que el lugar sea de su agrado –volvió a sonreír, sus ojos verdes me miraron por última vez en el día y se retiró.

–¡Buenas noches! –dijo una efusiva voz por el micrófono, en un lugar del restaurant no muy cercano–. ¡Hoy-es-viernes! –agregó con un acento extraño, gracioso–. ¿Saben que significa? ¡Karaoke!

Se escucharon los aplausos, los gritos, los había olvidado, hace tiempo que no venía.

–Ariana... -murmuró Justin.
–Si, ¿que pasa?
–Hay karaoke...–murmuró con una sonrisa.
–Ajá...¿y?
–Nunca te he escuchado cantar –reí.
–ah, ya, quieres que cante –asintió–. Si, claro, Justin. Ve y diles que quiero cantar –dije en tono sarcástico, sabía que me daba vergüenza.

–¿¡Quién-quiere-cantar!? –ese señor tenía una voz tan...no sé, parecía conductor de un reality show, separaba las palabras.
–¡Ella! ¡Acá! ¡Ella! –gritó Justin.

No, espera, ¡Callate Bieber!

Demasiado tarde, Justin ya me estaba empujando en dirección al pequeño escenario.


#13: Perdida.

 


Perdida. Perdida en un mundo donde ni siquiera sé quien soy yo.
¿Creer en alguien? ¿En quién, si todos terminan mintiéndome? ¿En quién? No es que yo sea una santa, no, pero, ¿Mentirme de esa forma? ¿Para qué? Nesitaba explicaciones, buenas, coherentes. ¿Explicaciones, o pretextos? Muchas preguntas a la vez...

Llegué a su casa. Toqué el timbre una, dos, tres veces; ninguna señal de movimiento. Esperé un poco y por un momento pensé que sus papás se enojarían por llegar tan temprano, pero que mas daba, ya estaba aquí. 
La puerta se abrió lentamente.


–Diablos, Ariana, ¿Te caíste de la cama? –dijo en cuanto me vio. Llevó una mano a su rostro, intentando despertar.
–Se podría decir que no dormí nada –respondí, secamente–. ¿Puedo pasar?
–Claro, pasa –acomodó la blusa de su pijama y cerró la puerta. Me senté en uno de los sillones–. Y...¿que pasa? ¿eres sonámbula? ¿tomaste mucho café de nuevo?
–¿Por qué lo hiciste, Charlotte? ¿Por qué?
–¿De que hablas? –preguntó, confundida–. Ariana te dije que no tomarás de ese café...
–¡NO ES EL CAFÉ! –grité, exhaltada–. Lo sé todo. Tu, William, la fiesta, lo sé ¡todo! –repetí.

Su cara, su cara pasó de estar dormida a estar totalmente sorprendida, descubierta.

–Yo...
–Tú, ¡Te acostaste con el! Charlotte, sabías que lo quería, ¡y me mentiste!
–¡Estaba ebria!
–¿Y con eso te justificas? –pregunté, enojada–. ¡Sabías que iba a ser la mejor noche para mi, y la arruinaste! Y yo que pensaba que había sido Johanna. Te sentiste aliviada cuando te dije que pensaba que había sido ella, ¿cierto? ¡Porque no te había descubierto! 
–Por dios, ¡Callate! ¡Yo también lo quería! 
–¡Y el me quería a mi! ¡Te entromestiste en nuestra relación!
-Ni siquiera eran novios, ¿Como estabas tan segura de que el te quería a ti, eh? –reclamó.
–¿Crees que no tengo tus mismas oportunidades? –bufé–. Lo sé, Char, tu eres la alta, bonita, coqueta. Yo soy la tímida, la rara, "linda e inocente" –repetí las dos palabras con las que Gabe me describió un día–. ¡Pero él me quería! ¡Y para colmo te hacías llamar mi mejor amiga! 

#flashback.

La mejor fiesta de todas, sin duda. William me había invitado porque según él era la «ocasión perfecta» para decirme 'algo muy, muy importante'. Sabía a que se refería y estaba nerviosa, ¿Y como no estarlo? era tan perfecto...
Me senté junto a Cindy -una amiga- cuando él dijo que iba por algo de tomar, después de unos minutos ella se fue y yo me quedé esperándolo, no llegaba.


–Oh, Rachel –dije, tomando su hombro. Ella volteó hacia mí con esa sonrisa típica de ella, parecía que siempre estaba feliz.
–¿Sí?
–¿Dónde está el baño? –pregunté tímidamente, apenas y la conocía. 
–Oh, si. Subes las escaleras y sigues el pasillo de la izquierda, hasta el fondo, al lado del cuarto de la puerta rosa.
–Gracias. 

Seguí sus señas, la casa era grande, enorme. Llegué al fondo del pasillo, tal y como ella dijo. Miré la puerta rosa y dudé, ¿Dijo 'en la puerta rosa'? o ¿'al lado de la puerta rosa'? Rayos, había mucho ruido, no lo recordaba. Opté por abrir la puerta rosa, ¿qué más daba? Si no era aquí entonces el baño estaba al lado.
Giré la perilla y empujé la puerta, me arrepentí de aquello...

Ahí estaban ellos, Will y Charlotte, besándose desnudos sobre la cama de Rachel. Claro, en ese entonces yo no sabía quien era la chica, ya que se cubrió...

Will me miraba mientras todo se rompía dentro de mi, mientras las lágrimas salían sin control. Me miraba, lamentándose. Pude escuchar mi nombre repetidas veces antes de bajar las escaleras, pero huí. Si pensaba que esa era la mejor fiesta de todas ahora era la peor.

No quería explicaciones ni pretextos, no tenía ganas de nada.

 

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hola, ¿Me recuerdan? 2 semanas sin subir...mátenme(?) lo siento, no tenía nada de inspiración, nada, na-da :| además salí de vacaciones, si, yo sé que dije que iba a tener mas tiempo pero estuve sin tecnología. bueno, recompensa, 3 capítulos, espero que les gusten y perdón de nuevo :)

10: ¿Cómo ocultar la decepción?


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Bueno, por ahora eso no importa, sigamos con esto...

Clase de historia. Llegué y te vi, tu me mirabas, pero entonces apartaste la vista y te dedicaste a sacar tus libros.  ¿Tímida, eh?

Quise buscar un lugar, pero alguien me detuvo.


"Hola, eres nuevo, ¿no?" preguntó.

"En la escuela no, en este salón si" respondí.


Charlotte siempre fue más rápida con las presentaciones.


Después de una pequeña plática -antes de que llegara el profesor- me senté con el papelito en las manos, doblándolo, desdoblándolo. Charlotte ya me había dado su número de celular.


Lo sé, William, sé todo eso.

¿Crees que no me echó en cara que ya tenía en su bolsillo al chico 'nuevo'?


Pero ahí apenas comenzaba todo. Tocó el timbre y todos salieron salieron corriendo. Todos excepto tu; así que te esperé en la puerta.

Cuando quisiste salir me puse en medio y tu me miraste nerviosa, amaba eso.


Yo te amaba a ti, y eso no te importó.


Pregunté tu nombre, "me llamo Ariana", dijiste.

Ariana, Ari, Ana, Anny.  Decidí decirte Anny, ya que supuse que nadie te llamaba de esa forma, sería algo diferente.

"¿Puedo aocmpañarte a la siguiente clase?" insistí, y después de varios intentos suspiraste y asentiste, te seguí.

¿Y por qué te insistía? No sé, había algo en ti, algún msiterio o algo así que me provocaba querer conocerte.  Ese día me fui feliz a casa pues aceptaste mi invitación a salir, no salías de mi mente, Ariana.


Sí, claro.

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Terminó la primera carta. La doblé y la tiré junto a la otra.


–¡Ariana! –gritó mamá desde el primer piso–. ¡Chaz llegó por ti!


Oh, diablos, Chaz. ¡Lo olvidé! Reaccioné unos segundos después, ¿Qué haría? Ni siquiera me había ido a bañar aún. Todo por ese maldito paquete de cartas.


–¿Le puedes decir que suba?


Chaz subió al instante, abrí la puerta y lo abracé. Era lo que más necesitaba, un abrazo.


–¿Pasa algo? –preguntó preocupado.

–No, solo, ¿Me das tiempo de bañarme y arreglarme?

–Ah, claro, sí –contestó confundido, entrecerrando los ojos. Salió del cuarto y bajó las escaleras.


{...}


Llegamos a casa de Chaz. Su mamá me recibió con un cálido abrazo y una sonrisa de oreja a oreja, hacía tiempo que no la visitaba. Me hizo un par de preguntas, que cómo estaba, cómo estaban mis papás, que ya quería verlos, etc. Yo respondía y me esforzaba por sonreír, pero quería regresar a casa y seguir leyendo. Saludé a Carlee -hermana de Chaz- y le entregué el regalo, por eso estaba aquí, era su cumpleaños.

Todos bromeaban en sus mesas y yo me sentía fuera de su grupito. Carlee es de mi edad, sí, pero sus amigas no son tanto de mi tipo, así que me mantengo un tanto alejada, aparte de no tener los ánimos de hacer nuevas amistades.


–Hola –susurró una voz detrás de mí cuando salí al patio delantero. Me asusté un poco y volteé.

–Justin –susurré de igual manera, como si alguien pudiera descubrirnos. ¿Descubrirnos? ¿De qué?

 

Sacudí la cabeza.

 

–Hace tiempo que no te veía...¿cómo estás?

–Bien...–mentí–¿y tú?

–Pues, no me quejo –miró al suelo, escondiendo las manos en sus bolsillos, después levantó la vista mirándome atentamente–. Has estado llorando, ¿cierto?

 

Bien, me había descubierto.

 

Lo miro nerviosa y en sus ojos noto que no me creerá si le digo que no, así que asiento lentamente con la cabeza a la vez que me siento en el pasto y escondo mi rostro entre mis rodillas. Justin se acomoda a mi lado imitando mi posición.


Por alguna razón, sé que será difícil convencerlo de que 'todo va bien'. Tomé un respiro hondo y apreté mas mis piernas. ¿Cómo ocultar la decepción de hace tiempo?

 

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HOLAAA:$ bueno, yo siempre tengo problemas para esto de subir capítulos(? la escuela, trabajos, tareas, proyectos, examenes, TODO!! y de hecho tenía este capítulo hecho desde hace una semana :| no tengo idea de por qué no lo subí. Pero bueno, mañana salgo de vacaciones:) perdón por no pasarme, de hecho, no me había conectado en mb.

 

9: Recordando el pasado.

 

Deshice el nudo. Gabe me miraba desesperado, curioso. Tomé la primera hoja, la que se supone que se debe abrir primero. La desdoblé.


Ariana:

Primero. ¿Podrías hacerme un favor? Es sencillo, solo sigue las reglas.


Pasé saliva, ¿De qué se trataba esto?

 

Reglas:


Número 1: Me gustaría que leyeras todo, de principio a fin, ¿Podrías hacerlo, a solas?


A solas...¿Para qué?


Número 2: prométeme, bueno, no estoy aquí, pero promete que al ver mi nombre no ignorarás esto, o peor aún, que no lo tirarás al basurero o lo echarás por el inodoro, por favor.

 

Entrecerré los ojos.


Soy Will, ¿Me recuerdas?


Quise empuñar la mano y hacer trozos el papel, pero solo lo doblé. Acto seguido lo puse encima de los sobres, guardé todo en mi mochila.


–Tengo que ir a casa.

–¿Pasa algo? –preguntó preocupado. Negué con la cabeza.


Claro que pasaba algo, y era obvio que Gabe no me había creído, pero por suerte prefirió no hacer más preguntas y acompañarme a casa. No hablamos por el camino.



Al llegar a casa, a mi habitación, cerré la puerta y me quité el sueter, aventando este hacia la silla del escritorio. Me senté en la cama y abrí la mochila. Saqué aquellos papeles rápidamente. Seguí leyendo en donde me quedé.


Número 3: esto es algo más complicado, Anny, más allá de leer todo esto...


Dios. ¿Qué tramas, Will? ¿No has hecho el suficiente daño ya?


¿Podrías creer todo lo que digo? ¿Me tendrías esa confianza de nuevo al leer estos sobres? No querría haber escrito esto en vano.

 

Cerré el papel y lo aventé al piso. Escondí mi cabeza en mis rodillas. Quise gritar, llorar. Tomé el siguiente sobre, saqué el papel, lo desdoblé.

 

Bien, has abierto el primer sobre. Gracias, Anny.

 

Oh, vamos, deja de decirme Anny.

 

¿Recuerdas lo de la fiesta, Ariana?

 

Lo estaba superando, pero gracias por recordármelo. Como olvidarlo.

 

Tal vez ahora pienses: "Eres un idiota, Will, un estúpido que me hizo sufrir".

Dilo si quieres, piénsalo, sé que lo soy.

 

–Eres un idiota, Will.


¿Ya lo dijsite? Bien.

Solo quiero aclarar algo, Ari, no soy el ogro de la historia, no tuve la culpa de todo. Hay ciertas personas involucradas, no me eches toda la carga.


Te hecho la carga, William, porque sé lo que vi.

 

Y aquí viene la historia...

 

Recuerdo esto perfectamente, o casi. Clase de historia, ¿Cierto?

Me había cambiado de salón; por alguna extraña razón no me gustaba la idea de tener que estar en el mismo espacio que mi hermana también en la escuela, suficiente tenía con soportarla en la casa. Así que bueno, ese día cambiaron mi horario, y me indicaron que mi siguiente clase era historia,  contigo... y con Charlotte, también.

¿Sigue siendo tu amiga?

 

Pensé en eso. Creo que seguía siendo mi amiga a pesar de lo de ayer, creo... Seguí leyendo.

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7 y 8.

7: Tiempo de cambiar.

 


Me quedé callada. ¿Qué le diría? "Oh, mira, lo que pasa es que me gusta Justin, pero se me había pasado decirte". Exacto, no, claro que no.


–Tal vez es porque estás muy ocupada contandome tus cosas como para ponerme hablar de mis 'asuntos aburridos' –dije finalmente, haciendo comillas en el aire.


Y no me lo creía. ¿Eso había salido de mi boca? ¿Al fin me había atrevido a decírselo?


Charlotte se quedó anonadada. Sé que no se esperaba eso, ni siquiera yo me lo esperaba. Soy de ese tipo de personas que se quedan calladas, a veces no por tímidez, ni por miedo, sino porque no se sabe como va a reaccionar esa persona.

Y cuando por fin hablas, así reaccionan, con una cara de "¿Realmente me estás diciendo eso?".


Justin pasó saliva, el ambiente era tenso.

 

–Excusas, es que no me tienes la confianza suficiente para contármelo, admítelo –se defendió.

–Buenas noches –fue lo último que dije; cerré la computadora, la dejé sobre la mesa de centro y subí hacia mi cuarto.


Quería decir unas cuantas cosas más, quería decir todo lo que había estado guardando varios meses atrás. Pero no lo haría, no hoy, y no con Justin ahí.

 

Cerré la puerta con seguro y, sin ganas, me aventé a la cama. Después tomé el iPod, me puse los audífonos y ¡Adiós mundo! ya estaba sumergida en la música, mi túnel de escapatoria.

 

 

{***}

 

 

La tarde era calurosa, de esas en las que deseas estar en ropa interior por toda la casa. Pero no, vestía un short y una blusa delgada, con mis tenis favoritos, unos vans de color negro. Día soleado, perfecto para salir a tomar algunas fotos. Recogí mi cabello en una cola y cerré la bolsa que colgaba de mi hombro, entonces me dispuse a caminar; caminar hasta llegar a la pequeña plaza. Al estar ahí saqué la camara del estuche, la sesión comenzaba.

Uno de mis pasatiempos era la fotografía, no me consideraba una maravillosa fotógrafa, no tenía mucha experiencia y profesionalismo, pero va, mis fotos tampoco salían tan mal.

 

Estando por ahí me encontré a Rita, una amiga de la infancia.

 

–¡Ariana! –dijo en cuanto me vio.


Aparté la cámara de mi rostro.

 

–Rita –sonreí–, tiempo sin verte.

 

Una larga platica vino después. Finalmente quedamos en vernos después, para ser mas exacta, en una pequeña fiesta que se haría en su casa por el cumpleaños de su mamá. Acepté enseguida, tal vez ya era tiempo cambiar, de socializar un poco más, y de conseguir nuevas amistades, por supuesto.

 

8: Carta anónima.

 


 

–¡Vamos, Ariana! ¡Corre! –me animaba Gabe desde las gradas.


Se había infiltrado de nuevo en el entrenamiento. Reí por lo bajo.


–¿Cuál fue la condición, Hatchell? ¿Quieres que te saque del gimnasio? Estás distrayendo a mi jugadora -gritó el entrenador.


Gabe se quedó callado, evidentemente sonrojado por el regaño. Reí de nuevo. Volví la vista a la cancha y seguí con el juego.


Ayleen consiguió la pelota, la botó ágilmente por la cancha sin que nadie pudiese quitársela, entonces me la pasó. Di un brinco para poder agarrarla, y cuando mis pies tocaron el suelo reaccioné, tenía que correr.

Y así lo hice. Mi respiración se agitaba, mis piernas estaban dando lo mejor de sí. Era una especie de "entrenamiento", pero en este jugabamos contra otra escuela, y se seleccionaría al equipo para los regionales, era la primera vez que participaría en algún deporte.

Al estar cerca la pasé a otra jugadora, Karla, ella dio unos cuantos pasos y tiró la pelota hacia la canasta. Intento fallido. Corrí hacia esta y la tomé, la boté un par de veces y en el primer chance la tiré. Parecía como si todo se hubiera paralizado; solo yo, la pelota, y la canasta, nada más. Una especie de escena de película. Loco, lo sé.


Escuché unos gritos y ¡Vaya, había encestado! Ayleen corrió hacia mi y me dio un abrazo, sonreí satisfecha y vi como el entrenador alzó su pulgar. Por fin sentía que había hecho algo bien.


–Buena canasta, Walker –dijo el entrenador antes de irme. Sonreí ante su comentario y Gabe me dio mi mochila.


Busqué el agua desesperadamente, podría asegurar que esta desapareció en mi boca unos segundos después. Estaba exhausta.


–Buen partido –habló Gabe. Ambos reímos.

–¿Quieres que te saque del gimnasio, Hatchell? –imité al Sr. Mabrey una vez estar fuera-. ¿Sabes que quiero hacer?

–¿Qué?

–Llegar a casa. Dormir, dormir, y dormir.

Sonrió.

–Floja.

–Estoy cansada –me quejé dando pasos torpes hacia el casillero, de donde sacaría un libro que tenía que llevar a casa–, y tengo hambre.

–Si así fue hoy no quiero saber que será en los regionales –murmuró.

–Los regionales...–di las vueltas indicadas al candado y abrí la pequeña puerta-, falta un mes -agregué, sacando el libro.

–¿Que es eso? –preguntó Gabe, señalando un bonche de sobres que había caído hacia el suelo.

–No tengo idea –me agaché y lo tomé-.

–"Ariana" –leyó, arrebantándomelo.

–Ese es mi nombre, es mío -se lo quite, pensando que serían papeles míos, pero no–. ¿Estaba allí dentro? –señalé el casillero.

–Salió del libro, creo...


Fruncí el ceño. En el primer papel -el que estaba encima de los demás sobres- decía "Para: Ariana" escrito en tinta roja. ¿Y adentro? ¿Qué había escrito adentro? Deshice el nudo.

 

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Bueno, ya que me demoré en subir les escribí dos capítulos :) espero que les hayan gustado, gracias por sus comentarios<3.

 

6: No, definitivamente no quería eso.


Me bajé de la espalda de Gabe para poder saludar. Después de eso no recuerdo que fue lo que platicaron, estaba atenta a Justin y la chica con la que se encontraba hablando entretenidamente.


Volteó, supongo, al notar que no despegaba mi vista de él. Miré hacia el suelo rápidamente y tomé la mano de Gabe, apretándo esta. Él dejó de hablar por un momento, sorprendido por mi acto, pero enseguida siguió con la plática y yo me limité a jugar con una piedra del suelo, moviéndola con mi pie. Me sentía incómoda.


–Ari –escuché que alguien mormuró y levanté mi rostro. Justin.

–¿Sí? -pregunté, sin más.

–Ella es mi prima, Lauren, la única familiar que tengo por acá. ¡Fue toda una casualidad que nos encontráramos! –sonrió ampliamente. Con razón no paraban de hablar, era su prima, solo eso.

–Soy Ariana –estreché mi mano, apenada. La otra seguía entrelazada con la Gabriel, creo que Justin lo notó; pero no importaba, después de todo, él no tenía interés en mí, ¿Verdad?

–Un gusto –contestó ella.


Después de eso hubo un silencio incómodo. Silencio por parte de nosotros tres, ya que el otro trío seguía hablando sin parar.


–Iré con ellos –me dijo Gabe, solté mi mano. Él soltó una risa y lo miré, asintiendo.

–Está bien –dije–, iré a casa, seguramente Charlotte esté ahí.


Di un beso en su mejilla y me despedí de los demás; pero, antes de marcharme, Justin hablo de nuevo.


–Te acompaño.


¿Ese no había sido el, cierto?¿Acompañarme?¿De nuevo? Vamos, Justin, no me hagas sentir ese hormigueo otra vez.


–Puedo ir sola, sé defenderme –contesté.


¿Qué por qué le dije eso? Fácil.

No quería ilusionarme. No quería terminar perdidamente enamorada de él y después sufrir al verlo felizmente de la mano de Charlotte, mi 'mejor amiga'. No quería verlo y poner cara de idiota mientras el me hablaba para pedirme consejos con ella; diciendome cosas como  "¡Oh, vamos Ariana, ayudame con  la cita! ¿Que crees que le podría regalar este 14 de febrero? ¿Este collar es de su gusto?". No, definitivamente no quería eso.


–Te acompañaré de igual forma.


¿Por qué no pones de tu parte, Justin? ¿Por qué eres tan lindo y atento? ¿O es que solo yo lo veo de esa forma? no lo entiendo.


Tomo un respiro.


–Está bien –respondí, e hice una seña con la cabeza indicándole que me siguiera.


El camino a casa fue silencioso, no muy interesante que digamos. Si acaso intercambiamos algunas preguntas y ya; me sentía incómoda.


–¿Vas a pasar o...? –dije guardando las llaves en mi bolso, después de haber abierto la puerta.

–Oh, no me estás invitando –rió.

–No sé si tengas cosas que hacer -me encogí de hombros.

–¿Charlotte está aquí? -preguntó. Como si la hubiese invocado, apareció frente a nosotros con una lata de soda en la mano. En cuanto vio a Justin sonrió ampliamente.

–¡Que gran sorpresa, Justin! –soltó alegremente, y luego su mirada se dirigió a mi–. ¿No estabas con Gabe, Ariana? –frunció el ceño.


Claro, como si le hubiese mentido.


–Estaba, pero en el camino nos encontramos con Justin, es todo -contesté.

-Ah -contestó desinteresadamente.


Después de eso no me pregunten que pasó. Justin, Charlotte, en el sillón de mi sala, platicando de no sé que tantas cosas. ¿Y yo? sentada en el otro sillón, el individual, aparentando que no escuchaba ni me importaba nada de eso mientras usaba la computadora.


-Creo que a Ariana le gusta Gabe, no sé -escuché que dijo ella. Volteé rápidamente, los dos estaban viéndome-. ¿No es así, Ari?

-¿Qué? ¿Ah? ¡No! -negué rápidamente. Podría asegurar que ya estaba roja de la vergüenza.

-¿Entonces quién? Porque hace tiempo que no me hablas sobre tus amoríos...

 

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Hola, bien, no pensaba subir hoy e.e porque no tenía el capítulo listo... pero ya que es el cumpleaños de Justin...

 

*pausa*

 

 


FELIZ CUMPLEAAAAAAAAÑOS BEBÉEEEEEE (': gdjasjdfdkjshvda 18 años, todo un hombre(? y pensar que te conocí con tu cabello de honguito, con tu voz de niño<3, y ahora ¡BAM! Sexy beast. Happy b-day Kidrauhl<3.

Ok, sí, le estoy hablando a una foto ♥. ahre.

 

*fin de la pausa*

 

¡Gracias por sus comentarios! me gusta que les guste...me estaré pasando por sus novelas c:


5: Corazones rotos.

 

Narra Ariana.

 

Justin aparcó el auto y soltó la mano del volante, colocándola ahora sobre su pierna. Iba a retirar la llave, pero le dije que esa canción me gustaba, así que sonrió y, una vez más, dejó caer la mano sobre su pierna derecha.

Quité el cinturón de seguridad y me acomodé en el asiento. "I won't give up" sonaba en la radio y yo comencé a cantarla; no tenía vergüenza de que el estuviera ahí, al lado de mí, escuchándome.

 

–Jason Mraz –murmuró con una sonrisa, sin mostrar su dentadura perfecta-. Me gustan sus canciones -agregó-, sus letras...es un buen compositor.

 

Me limité a asentir con una sonrisa, para después seguir cantando. Opinaba lo mismo que él, compartíamos un gusto.


Acerqué mi mano para subir el volumen y toqué la suya, que buscaba el botón de la calefacción. Ahí estaban nuestras manos, haciendo contacto de nuevo. Volteé a mirarlo, una sonrisa se dibujó en su rostro.


¿Y qué hice yo? Retirar la mano y abrir la puerta, para después huir del momento.

 

–Se nos hará tarde –me excusé, y abrí la puerta de la cajuela.

 

Pero en realidad no tenía prisa, podría estar con él toda una eternidad.

Escuché como se rió desde el asiento delantero y miré hacia las cajas, escondiendo mi rostro para evitar que viera mis mejillas, evidentemente rojas, a través del retrovisor. Tomé un par de cajas y caminé, adentrandome al lugar.

 

–Buenos días –me recibió una señora. 30 y tantos años, mas o menos, le calculaba. Cabello rizado, negro, y una amplia sonrisa.  Respondí al saludo y le di las cajas, ella agradeció varias veces, diciendo que los niños estarían felices de recibir aquellas donaciones.


Justin entró. Apenas y podía ver, a causa de las cajas y la bolsa de juguetes.


Reí al ver su maniobra intentando entrar por aquella puerta. Sonrió nerviosamente y me acerqué a el, quitándole los lentes que colgaban del cuello de su camisa. Me los puse, unos auténticos Ray-Ban de color negro. Nunca lo había visto con ellos puestos; podría apostar a que parecería estrella de Hollywood, ¿A que sí?

 

–Pensé que me ayudarías –se quejó. Lo ayudé cargando la bolsa negra, llena de juguetes que Louis ya no ocuparía.

 

{***}

 

–"She's in love with some one else she said. She fell in love with some one else and that. She's in love with some one and that's all that I know for sure." –Gabe cantaba, una vez más, decaído a causa de un rechazo. Denisse lo quería, sí, pero como un amigo, nada más.


Y ahí estaba yo, abrazándolo, mientras el escondía su rostro en sus rodillas. Ambos sentados en la banqueta. Entendía su situación, "amor no correspondido", corazones rotos, ¿Quién no ha pasado por eso?

 

Mi celular sonó. Charlotte llamando.

 

–¿Diga?

–Ariana, necesito que vengas.

–Estoy ocupada, Char, lo siento.

–¿Ocupada? -preguntó, como si siempre tuviera que estar a su disposición.

–Gabe tiene problemas.

–Gabe, Gabe, Gabe –repitió enfadada–. Está bien, no vengas.

 

Colgó. Por milésima vez, se enojó de la nada, por Gabe.

 

-¿Quieres ir a casa? -pregunté, y asintió con la cabeza. Nos levantamos del pavimento y brinqué sobre él, haciendo que me cargara en su espalda.


Crucé mis piernas a la altura de su estómago y él comenzó a correr, haciendo que mi cabello volara por todos lados; entonces cerré los ojos y recargué mi cabeza en su hombro, sintiendo la brisa golpeando mi cara, pero después de un tramo se detuvo, por lo que tuve que mirar de nuevo. Frente a nosotros estaban Chaz y Ryan... pero esperen, detrás venía Justin. Justin y...¿Una chica?

 

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aquí tienen, espero que les guste:3 aunque bueno, a mi me pareció algo aburrido, prometo algo mejor para el sig capítulo :) comenten<3.

4: no te ilusiones.


Estaba por terminar de atar las agujetas, tocan la puerta. Hago un último nudo y me levanto de la cama. Por la insistencia en los toques, puedo imaginarme quien es.

Y efectivamente, al abrir la puerta afirmo mis sospechas. Es él, mi hermano menor, Louis.

 

–¿Es todo? –le pregunto al ver la bolsa que seguramete trajo a rastras desde su habitación. Es pequeño, no podría cargar con semejante bolsa de juguetes.


Asintió con la cabeza.

 

–Bueno, gracias –sonreí. Me agaché un poco para tomar aquella bolsa y entré al cuarto de nuevo, dejando esta junto al par de cajas que yacían en el suelo, justo al lado de la cama.

 

A mamá le había llegado un folleto la semana pasada. Un folleto en el cual se invitaba a las personas a donar juguetes que ya no necesitaran, para los niños de un orfanato. Entonces, nos dijo que ayudaríamos, y veanme aquí, preparando las cajas para llevarlas a dicho lugar.

 

–Ariana, te buscan –dijo mamá desde el primer piso.

 

"Chaz" pensé. Tomé el primer sueter que me encontré colgado en el closet, y me lo puse. Caminé hacia la puerta, y es entonces cuando una caja choca contra mi estomago.

 

–Perdón, perdón –dice insistentemente. Pero no es Chaz, es Justin.

 

¿Justin? ¿Aquí? ¿En...en la entrada de mi cuarto?

 

–Hola, Justin –dije confundida, olvidando el golpe.

–Chaz no ha podido venir, tenía algo que hacer –frunce el ceño–. Me pidió que te trajera esto –su mirada se dirige a la caja.

–Oh, ya... entiendo. Gracias –digo con una sonrisa.

 

Estiré los brazos para cargar la caja, mis manos se encuentran con las suyas en uno de los movimientos -me siento nerviosa-,  pero ignoro el contacto y la cargo. Sus manos dejan de agarrar la caja y yo me hago cargo de ella, pero está pesada y  se me viene abajo, ¿Que tanto puso Chaz? ¿piedras?

 

–Está pesada –murmuró con una risita nerviosa. ¿Nah, en serio?

–Si, ya me doy cuenta –hice un esfuerzo por seguir deteniendo la caja, antes de que caiga al suelo. Justin reaccionó y se acercó a ayudar. Una vez mas, ese contacto de sus manos sobre las mías–. ¿Como has dado con mi casa? –pregunté, para acabar con el silencio incómodo.


Justin sonríe. ¿Por qué lo hace siempre así, de esa manera? Quité mis manos y dejé que el peso cayera sobre sus brazos; pero es fuerte, puede con ella.

 

–Me dio la dirección, no es tan díficil llegar -se encogió de hombros– ¿Dónde la dejo? –preguntó.

 

Señalé las cajas en el suelo, y la dejó junto a ellas.

 

–Si, bueno, ¿Que tanto le echó a la caja? -me incliné y me senté en cuclillas frente a ella. Removi la cinta adhesiva y retiré la tapa. Eran juguetes, y unos libros también.

–¿Para qué son? –indagó curiosamente.

–Para un orfanato, iré a llevarlas.

–¿Puedo acompañarte? –pidió. Volteé a mirarlo–. No tengo nada que hacer hoy.


Bien, estaría todo el día con Justin. Maravilloso, ¿no? Solo de imaginarlo sentía esas corrientes por todo mi cuerpo, haciendo que una serie de emociones se amontonaran en mi estomago. Solo había sido una pregunta, una simple pregunta: ¿Puedo acompañarte? ¿ACOMPAÑARTE?

¿Y yo que diría? Obviamente, que sí.

Pero entonces, como por arte de magia, ¡Poof! recordé lo que platicamos en aquella noche de la cena, y lo que él me dijo: "–¿Suena precipitado si digo que estoy interesado en ella?".

En ella, mi 'mejor amiga', Char. No era yo, era ella. Una vez más, Charlotte iba por la delantera.

 

–Claro –respondí, pegando de nuevo la cinta a la caja.

 

Regla número 1, Ariana, recuerda: no te ilusiones.

 

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¡Hola!:D bue, una vez mas, perdonen la tardanza; cuando no es una cosa, es otra, y esta vez fueron los examenes:c examenes, proyectos para fin del bimestre y esas cosas :s ¡Pero ya terminaron! c: así que ya tendré mas tiempo, eso espero. Casi no he estado en mb, estoy demasiado atrasada en todo esto :| adiós, y gracias por todo.

3: sueños de adolescente.

 

Ninguno de los dos había hablado por minutos, solo se limitaron a saludarse y, acto seguido, se sentaron a esperar su cena; mientras que Gabe y Denisse reían a carcajadas en la mesa de al lado.

 

–Así que... eres amiga de Chaz –dijo Justin, moviendo su ensalada con el tenedor, y pensando en algo coherente que decir.

–De hace un tiempo –contestó ella–. 5, 6 meses mas o menos –se encogio de hombros y tomó de su té helado.

–Y también de Charlotte –pasó saliva.

–¿Ah?¿Conoces a Char?

–Del día que fui al restaurante –frotó su nuca con la mano, recargando el codo en la mesa–, después la volví a encontrar.

 

«Oh, rayos» pensó Ariana. Charlotte no le había contado nada.

 

–¿Y entonces...?

–¿Suena precipitado si digo que estoy interesado en ella?

 

Se quedó callada. Era lo mismo que ella pensaba de él.


–No lo creo -contestó, negando con la cabeza–. ¿O es que nunca te ha pasado eso del amor a primera vista?

–En realidad no -sonó convencido-. Es por eso que creo que si las cosas se dan, podríamos tener algo serio -ella seguía sin responder-, ¿Lo ves? ¡Estoy pensando en un futuro que tal vez nunca pase! -ambos rieron.

–No creo que sea la mas experta en el tema –confesó–. Estamos en las mismas –hizo una mueca.

–¿En serio? –alzó una ceja–. ¿De quién?¿Lo conozco?


Ariana rió y Justin se dio cuenta de la pregunta que había hecho. ¿Cómo preguntaba si lo conocía, si apenas llegaba a conocerla a ella, y era nuevo en la ciudad, en el país, en el continente? Se unió a las risas.

 

–Perdón es que, me parece como si nos conocieramos de antes -sonrió.

–No creo que lo conozcas, bueno, tal vez si, o no... -se hizo la misteriosa.

–Interesante... –dijo riendo–. ¿Y como van las cosas con él? –preguntó curioso. Ella casi se atraganta con la comida, ¿Que podría responderle ahora? Se vería muy obvia si le contaba todo.

–No creo que esté interesado en mi –suspiró–, o corrijo, no está interesado.

–¿Cómo sabes?

–Por hechos, palabras, no sé, es complicado.

–Lindos cubiertos, ¿No crees? –preguntó Justin alzando un tenedor, intentando cambiar de tema. Ariana se echó a reír.

–Me gustan los crutones –mordió uno, que rondaba por su ensalada– ¿A ti no? –sonrió.

 

{***}

 

–¿Crees que esta blusa esté bien o...? –preguntó Charlotte, probándose una prenda más.

 

Ariana tomó aire, se había cansado ya de repetirle lo mismo.

 

–Te queda bien todo, Char, no veo porque tanto lío.

–Gracias –sonrió y miró hacia el montón de ropa que yacía en el suelo. Hizo una mueca y se limitó a recorgela para acomodarla en los cajones.

–¿Por qué no me habías contado acerca de Justin? -cerró el cajón de golpe, y volteó a verla.

–¿Lo conoces? -arqueó una ceja.

–Bueno, Gabe me pidió que lo acompañara a cenar y Justin estaba ahí... –contestó, evitando la parte de la 'cita doble'.

–Gabe...

–Si, Gabe –suspiró frustrada.


¿Era tan difícil que sus mejores amigos se llevaran bien? No lo entendía.

 

–Justin, bueno, apenas nos conocemos -se encogió de hombros, sin darle mucha importancia al asunto-, es lindo... –agregó volviendo su vista al ropero, abrió otro cajón y dobló una de las blusas para acomodarla.

 

«¿Lindo? ¿¡Solo lindo!?» pensó. Para ella Justin era como su chico perfecto, ese que tanto había esperado a que llegara, lastima que no se hubiera fijado en ella.

 

–¿Pasa algo? –preguntó Charlotte.

 

Ariana clavó la vista en sus uñas, las cuales pintaba delicadamente con el esmalte rosa pastel.

 

–Nada –dijo sin más. Aunque fuese su mejor amiga, nunca le contaba sus secretos, creía que para ella solo serían tonterías, 'sueños de adolescente'.

 

¿Y no eran adolescentes, acaso? Tenían 16 años aún.

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Hola, bueno, me estoy pasando rápido porque tengo que subir cap. en la otra novela y terminar algo de mi tarea:$ espero que les guste, ¿Podríamos llegar a los 30 likes?:3 ahre. yo sé que se puede(?) nsn, chau<3

2: Destino, suerte, qué más da.

 

 

La música que se reproducía en su propia mente la distrajo por un largo rato. Después de que el profesor le llamara la atención, anotó la fecha y sonrió al darse cuenta del día que era. Viernes.

Hace exactamente una semana que lo había visto por primera vez, ¿Habría sido esa la primera, y última vez que lo vería? Tal vez si, tal vez no. Tampoco quería ser tan negativa, así que tenía la esperanza de encontrarselo de nuevo. Después de todo, él era amigo de Chaz, y Chaz iba todos los viernes.

 

–Ariana, ¡Ari! –gritó Gabe al encontrarla, haciendo que ella se detuviera frenéticamente.

–¿Pasa algo? –lo miró con cierta confusión. Su amigo -quien por cierto era australiano, de cabello castaño oscuro y piel blanca, con lindos ojos azules-, recargó sus manos en sus rodillas y se agachó un poco, para después recuperar el aire que había perdido en el trayecto que corrió.

–¿Tienes algo que hacer, hoy?

–Lo de siempre –se encogió de hombros. Suponía que él ya debería saberlo–, ir al Restaurant y...

–¿No quisieras cambiar tu rutina, por un día?–la interrumpió.

–Veamos ¿Cuales son tus planes? –comenzaron a caminar, rumbo a casa de ella, de Ariana.

–En realidad es más un favor que tu me harías -sonrió nerviosamente.

–Gabe...

–No es nada malo –movió las manos instantaneamente–. Solo es... una cita doble.

–¿Cita doble? –abrió los ojos.

–Es mi primera cita con Denisse, y no quiero sentirme tan incómodo... tal vez si tu y otra persona estuvieran allí... -la miró, con esa típica mirada tierna a la cual nadie puede darle un 'no' por respuesta.

–¿Y quien es 'esa' persona? ¿Ah? –indagó–. Sabes que soy tímida en esos asuntos.

–Y por eso eres mi amiga –le sonrió-. ¿Que dices? Toma en cuenta que no harás lo mismo de todos los viernes -bufó-. necesitas salir, conocer personas, tener novio... -le dio un codazo en el brazo, a lo que ella rio.

–Está bien, tu ganas –aceptó al fin–. Tendré que decirle a Charlotte que no iré hoy.

 

La tarde pasó lentamente. No tenía tareas, ni cosas por hacer en casa. En realidad, ahora que se ponía a analizar su vida, nunca tenía nada interesante que hacer; o tal vez no se daba el tiempo para salir a fiestas, o con sus amigos.

Después de un tiempo observó el reloj, ya no le quedaba mucho tiempo para arreglarse. Corrió hacia el baño y esperó a que el agua caliente saliera, hacía mucho frío esa noche.

 

–¿Estoy bien arreglada para la ocasión? –preguntó tímidamente cuando vio la expresión asombrada de su amigo.

–Perfecta, Ari, ¡Wow! no te había visto así desde –se quedó callado por un momento, tal vez no había sido muy conveniente mencionar eso–.... te ves muy bien –agregó. Tomó su mano y la hizo dar una vuelta para dejarlo apreciar lo bien que se veía con ese vestido corto color beige.

–Gracias –sonrió complacida.

 

Ambos subieron al auto y llegaron a un restaurant muy elegante. Gabe tenía buenos gustos, de eso no había duda. La tomó de la mano y la condujo hasta una mesa con 2 sillas. «¿2 sillas?» pensó, «Pero si seremos cuatro personas...»

 

–Denny y yo nos sentaremos en la mesa de al lado –le dijo, como adivinando sus pensamientos–, y tu y Justin en esta.

–¿Justin?

–Oh, se me había olvidado, así se llama –sonrió, poniendo su mano en el hombro de ella–. Espero que se lleven bien, y espero que mi cita salga como la tengo imaginada.

–Suerte –le dedicó una sonrisa–. Iré al tocador, ahora vuelvo.

 

Ariana se miró al espejo y acomodó un poco su cabello. No se había maquillado tanto, de hecho, no le gustaba hacerlo, solo en ocasiones especiales, como esta. Antes de salir echó un vistazo a su vestido, todo estaba bien. Tomó la perilla de la puerta y se sintió algo nerviosa. ¿Y si ya habían llegado? ¿Cómo sería el tal Justin?

 

«Tranquila» se dijo a sí misma. «Recuerda que vienes a ayudarle a Gabe, solo a eso»

 

Caminó hacia la mesa y, como pensó, ya estaban allí. Denisse sonrió al reconocerla y se levantó a saludarla, entonces le dio un fuerte abrazo. Ariana supuso que fue porque no se habían visto en semanas, y sonrió ante el gesto.

 

–¡Que cambio, Ari! –le sonrió ampliamente. Su mirada se desvió al chico que estaba en su mesa, el cual se levantó para conocer a la que sería "su cita" de esa noche. Al verlo sintió ese hormigueo que le indicaba que sus mejillas ya estarían rojas de tan solo observar esa sonrisa tan característica de él.

 

«Se llama Justin» pensó.

 

No sabía si era obra del destino, o simplemente suerte que había tenido; pero allí estaba él, el amigo de Chaz, el chico que le sonrió en el rastaurante.

Destino, suerte, ¿Qué importaba? Lo había encontrado.

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¡Hola! Bueno, primero, se que me tardé en subir:$ sí, perdón, pero estaba castigada y no tenía internet así que... ya saben. Espero que les guste, gracias a las que han leído y han comentado o dado manita verde:3 si veo suficientes likes les subo pronto c:  chau<3.

1: El nuevo integrante.

 

-¿No vas a ir con nosotros? -preguntó Ryan, descolgando su chamarra del perchero.

-¿A dónde? -preguntó Justin, sin ganas. Se sentía tan cómodo en aquel sillón que no quería que nadie lo levantara, nunca.

-Vamos a ir a comer; es un restaurante pequeño, pero la comida es deliciosa -habló Chaz con una sonrisa a la vez que jugaba con el llavero, el cual daba vueltas en su dedo.

-Para ti todo tipo de comida es deliciosa, Chaz -contestó el canadiense burlándose de su amigo.

-Bueno, ¿Vas a ir, o no?

-Ah -bufó. Se acomodó en el sillón quedando sentado en este; apoyó sus codos en sus piernas e hizo un movimiento con la cabeza, acomodando su cabello-, está bien, vamos.


El trío salió del departamento de Ryan, subieron al auto del mismo y se dirigieron al restaurante favorito de Chaz, "Olivia's". Acostumbraban ir a cenar allí todos los viernes, era cuando habían más personas, y mas chicas por conquistar también...


-Huele delicioso -murmuró Chaz al llegar al lugar. Como era de esperarse, estaba lleno y apenas quedaban un par de mesas vacías.

-Ya pensaba que no vendrían -Dijo una chica rubia, de cabello largo y linda sonrisa-. ¿La mesa de siempre?

-La mesa de siempre -afirmó Ryan con una mirada pícara, guiñándole un ojo a la empleada.


Esta se sonrojó y Justin rió por lo bajo, "Ryan no cambia" pensó. La chica limpió rápidamente la mesa pasando un trapo sobre esta y los chicos se sentaron, acto seguido les entregó el menú.


-Sabes que pediré lo mismo de siempre, Dani -le afirmó. Y ella lo sabía, pero tenía la manía de darle siempre el menú, aun sabiendo que el platillo favorito de Chaz eran las alitas enchiladas de pollo, con papás y una soda de naranja con hielos, muchos hielos.

-Siempre puede haber un cambio, yo que sé -se encogió de hombros y le retiró el menú.


Justin se quedó pensando, "Siempre puede haber un cambio", se repitió en la mente. ¿El podía cambiar, a caso? Su amigo el rubió lo sacó de sus pensamientos.


-¿Qué miras? -arqueó una ceja.

-Estás ido, Bieber -se burló Ryan-, desde que llegaste.

-Tengo muchos problemas -se dejó caer al respaldo de la silla y puso sus manos en la nuca.

-Bah, velo por el lado bueno -habló Chaz-, aquí es como si fueras otra persona, puedes empezar de cero, si tu quieres -Justin hizo un gesto, no muy convencido.


La comida llegó y para entonces ninguno de ellos hablaba, solo se limitaron a disfrutar de los deliciosos platillos que habían llegado a su mesa. Ha decir verdad, para Justin, le parecía un lugar tranquilo para vivir, una ciudad tranquila y lejos, muy lejos de su pasado.


-¿Cuanto tiempo te piensas quedar? -habló de nuevo Ryan, rompiendo con el silencio de la mesa.

-No lo sé -dijo tranquilo y desinteresadamente-, ya estaba cansado de estar en casa. Las peleas entre mis padres cada vez eran mas frecuentes, y eso que ya estaban por separarse -alzó las cejas-. Mientras más tiempo mejor, al menos en lo que las cosas se tranquilizan -tomó de su soda.

-¿Y no te preocupas, por el dinero?

-Papá nunca me dejaría sin fondos, de eso estoy seguro -dijo jugando con una servilleta-, o al menos eso espero -soltó una risa-. Tengo mi tarjeta de ahorros, aparte. Ah -agregó, recordando que se le iba un punto importante- y se valerme por mi mismo, no soy un niñito, Butler.

-Solo decía -contestó el rubio, riendo.


De pronto una música sonó, no era el estereo de hace unos momentos con música del momento, eran las notas de un piano. Justin sonrió mirando la mesa, hace tiempo, años, que no tocaba el piano. La melodía era linda, la canción: "Forever & Always" de Taylor Swift, era interpretada por una chica completamente desconocida para él, bueno, todas las chicas allí eran desconocidas para él, era nuevo en la ciudad.


Volteó hacia todos lados buscando a la chica que cantaba y ahí la encontró, en una de las esquinas del restaurante. Eran dos chicas en realidad. Una de ellas, alta y de cabello castaño, con ligeras ondas, cantaba frente al público; mientras que la otra, de cabello rubio oscuro, rizado, tocaba el piano. Le llamó la atención la castaña, ya que era la que cantaba.


-Oh, mira, Bieber está viendo a Ariana -le dijo Chaz a Ryan con una risa burlona.

-¿Ariana?

-Si, la del piano -sonrió-, si te estás fijando en ella debo decirte que es caso perdido porque

-¿Eh?¡No! -lo interrumpió riendo- veía a la castaña, ¿Cómo se llama?

-Ah, Char... Charlotte -contestó, Justin sonrió satisfecho.«Charlotte...» repitió en su mente.

 

El piano dejó de sonar y todos aplaudieron complacidos. Ambas sonrieron y Charlotte bajó del pequeño escenario en que se encontraban. Mientras tanto, Ariana hizo su cabello hacia atrás y recogió sus partituras, guardándolas en un cuaderno y llevando este a su bolsa. Volteó hacia la mesa de Chaz y lo saludó sonriente agitándo su mano, saludando también a Ryan.

Pero ahora había un integrante más en aquella mesa, el cual le sonrió cuando la vio. Sintió como todo su mundo se detenía al prestarle atención al chico y arrugó su frente haciendo una secuela de preguntas en su mente. ¿Quién era él?, se preguntó a si misma a la vez que bajaba su rostro, sonrojada ante el gesto de aquél desconocido.


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wujuuuuu. primer capítulo, ohsí e.e como siempre, espero que les guste. ¡Gracias por sus comentarios!:D me gusta que les guste(?) bueno, solo eso :) me estaré pasando por sus novelas:3 chau.

 

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Ariana.

Ariana.

Justin Bieber.

Justin Bieber.

Charlotte Thomson.

Charlotte Thomson.

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